MANEJO 4.0 EN EL CULTIVO DEL MAÍZ

El cultivo del maíz tanto para alimentación humana como el destinado a la nutrición animal está experimentando también las ventajas de la tecnología 4.0.

En cada una de las fases, desde la siembra a la recolección, se aplican nuevos programas y técnicas para optimizar las cosechas.

Este manejo 4.0 permite controlar cada aspecto del cultivo buscando mayores rendimientos y disminuyendo a su vez costes en su producción y posterior recogida.

Las nuevas tecnologías permiten realizar la siembra del maíz de una manera más eficiente optimizando el potencial productivo de las propias variedades de maíz utilizadas de acuerdo a las condiciones del suelo y el clima en los que se implanta.

LA SIEMBRA

Dado que la inversión en semillas supone para el agricultor  un importante desembolso, estas nuevas tecnologías permiten optimizar la compra de éstas.

La aplicación informática Climate Field View, por ejemplo, ayuda a gestionar toda la información que se emplea en la planificación de la siembra recopilando datos en tiempo real  posibilitando con ello, conocer tanto el estado de salud del cultivo como el mapa de consumo de agua para cada una de las partes de la explotación por medio de imágenes obtenidas por satélite.

Esta información es crucial para el agricultor puesto que con ella se consigue identificar las zonas mejores y peores de la finca.

Existen programas incluso que permiten dosificar la cantidad de semilla idónea para cada zona de la parcela.

Estos programas, al estar conectados con las sembradoras, permiten que éstas vayan dosificando las semillas y depositándolas en cantidades variables en función de la zona de la tierra por la que pasa.

También recopila datos del geoposicionamiento durante la siembra lo que permite evitar pérdida de semillas (pura agricultura de precisión)

Es importante destacar aquí que el uso de sembradoras de última generación, extremadamente precisas, resulta fundamental ya que permiten cultivar mayor superficie en menor tiempo al ser aperos con un ancho de trabajo mayor y admitir una velocidad de siembra más alta.

EL CONTROL DE LAS MALAS HIERBAS

Si habitualmente siembras maíz, ya sabrás por experiencia que un mal control de las malas hierbas te hace perder mucha calidad en la cosecha.

Como ya sabes, las malas hierbas no están distribuidas de forma homogénea en las parcelas y no está presente tampoco en todas las tierras de una misma explotación. 

Por tanto, la tecnología 4.0 trabaja con este principio para conseguir una dosificación variable y adaptada a cada zona.

Las nuevas herramientas de visión e inteligencia artificial permiten realizar mapas de infestación de malas hierbas identificando las distintas especies.

En base a estos mapas, el agricultor puede elegir la fórmula herbicida combinada óptima para cada punto concreto de su parcela aplicándola con un pulverizador preciso.

De una forma similar funciona la fertilización 4.0, realizando mapas de vigor por satélite que permiten saber qué zonas son excedentarias o deficitarias en un determinado nutriente permitiendo enriquecer sólo aquellas con déficits.

Las nuevas tecnologías que forman parte de este manejo 4.0 del cultivo del maíz  incluyen también la teledetección con drones que permiten monitorizar el estado del cultivo a un nivel de detalle nunca visto hasta ahora.

Éstos toman imágenes a muy alta resolución y datos durante su vuelo mediante diversos tipos de sensores y en momentos críticos del ciclo del maíz en función de los objetivos agronómicos que se persigan, entre otros saber con exactitud la cantidad de agua que necesitan las plantas al tratarse de un cultivo de regadío.

Esta información es fundamental para impulsar estrategias de agricultura de precisión, mediante un manejo localizado del cultivo, ajustando la aplicación de insumos (fertilizantes y fitosanitarios principalmente pero también agua) anteriormente mencionados.

En la actualidad, los drones permiten monitorizar cada planta en detalle aportando información sobre su localización, vigor, hidratación, fenología y estado fitosanitario, entre otras variables de elevado valor agronómico.

LA COSECHA

El momento ideal para la cosecha del maíz suele estar entre 100 y 150 días después de haber sido sembrado, cuando la mazorca se encuentra en condiciones ideales. Esto, además de poder ser observado a pie de campo, la tecnología 4.0 nos permite saberlo con mayor exactitud.

Cuando el destino de la cosecha es la industria alimentaria, se busca lograr un secado óptimo del grano (porcentaje de humedad inferior al 15%), normalmente mediante su secado en silos que se controla mediante la monitorización de la cosecha.

LA RECOLECCIÓN

Los dispositivos de corte de las cosechadoras se encargan de arrancar la mazorca y desgranar el maíz.

Estos cabezales específicos se encargan de dejar pasar únicamente la mazorca y reducen el volumen de producto que llega a la máquina.

Con máquinas cada vez más precisas en su trabajo, el operario es capaz de controlar mediante monitores a bordo y en tiempo real múltiples parámetros.

El impulso del cultivo 4.0 del maíz pasa por la necesaria modernización de explotaciones, las aplicaciones, sistemas de gestión y la maquinaria agrícola, que permita hacerlo más competitivo y sostenible tanto para productores como para el medio ambiente.

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